Por Abdón Zárate (*)

La educación boliviana manifiesta deficiencias en áreas fundamentales como las matemáticas y el lenguaje. “Siete de cada 10 estudiantes no comprenden lo que leen” (El Diario, 23/11/2025), según el estudio de Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación (CBDE). Los estudiantes manifiestan falencias en razonamiento lógico y lectura comprensiva teniendo su efecto directo en la ausencia de “pensamiento crítico y creativo”. Este contexto nos permite plantear la necesidad de implementar el programa “Filosofía para Niños” en la educación boliviana.
Es habitual considerar que la actividad filosófica sea propia de personas adultas. Las biografías de los filósofos más importantes son presentadas con en edades muy avanzadas, basta ver las imágenes de Sócrates, Platón, Aristóteles, San Agustín, etc. A pesar de estos prejuicios tradicionales, la filosofía puede ser ejercitado en distintas etapas del desarrollo humano.
El aprendizaje procesual de la filosofía es reconocido hasta por estos filósofos clásicos, como sucede con Platón en la República:
“-¿Y qué debe hacerse?
– Todo lo contrario; cuando son niños y adolescentes, ha de administrárseles una educación y una filosofía propias de la niñez y de la adolescencia, y, mientras sus cuerpos se desarrollan para alcanzar la virilidad, deben cuidarlos bien, procurando así que prestes un servicio a la filosofía. Y al crecer en edad, cuando el alma comienza a alcanzar la madurez, hay que intensificar los ejercicios que corresponden a ésta; y, cuando cede la fuerza corporal y con ello quedan excluidos de las tareas políticas y militares, dejarlos pacer libremente y no ocuparse de otra cosa que de la filosofía, a no ser de forma accesoria, si es que han de vivir dichosamente y, tras morir, han de conocer allá la vida que han vivido con un adecuado destino” (Platón, Lib.VI).
El filósofo, según la tradición, busca conocer la verdad, siendo la ciencia una ascensión del alma hacia la verdad y hacia el Bien. La sabiduría permite que los filósofos puedan ser guías de los demás hombres, por eso la pertinencia de que los filósofos sean gobernantes, pues, son los únicos que pueden conocer el “mundo de las ideas” o verdades eternas. Se presenta así la filosofía como una disciplina altamente compleja.
Este supuesto, ha orientado los distintos programas curriculares de la educación boliviana. La filosofía se incorpora en los niveles superiores de secundaria. Es así que en la Ley de Educación “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, Ley Nº 070, en los Programas de Estudio de Educación Secundaria Comunitaria Productiva, en la materia de “Cosmovisiones, filosofía y psicología” se imparte desde el tercer año de escolaridad, contenidos específicamente filosóficos. En tercer año se presenta temas como “Cosmovisiones y filosofía como formas de entender la realidad”, “El saber filosófico”, “Problemas fundamentales de la filosofía”; en cuanto año temas como “Introducción a la lógica”, “Lógica formal”, “De la lógica simbólica a la lógica trivalente”, “Lógica dialéctica”; en quinto año temas como “Filosofía en la edad antigua”, “Filosofía en la edad media”, “La filosofía moderna y postmoderna”, “La filosofía del Abya Yala-Latinoamérica”, “El pensamiento filosófico en Bolivia”; en sexto año temas como “Antropología filosófica”, “Problemática humana en la historia”, “El ser humano y los valores”. El enfoque es dialógico y crítico, sin embargo, estas capacidades no se desarrollan eficientemente, por la ausencia de una metodología filosófica para abordar estos temas.
La filosofía, ha dicho Aristóteles, es una actividad al que todos podemos dedicarnos. “Todos los hombres tienden por naturaleza a saber”, decía el estagirita, debido a que todos tenemos el deseo de conocer por el “asombro” que nos causa todo lo que nos rodea. El hombre se extraña de las cosas cercanas y luego de la totalidad, se pregunta con asombro por esas cosas mediante la interrogante ¿Qué es esto? Esta interrogante inicial que la humanidad ha generado para conocer la realidad, es lo que los niños todavía mantienen vivo.
“Asombro” es lo que los niños manifiestan cotidianamente ante tantas nuevas experiencias en el decurso de su vida que, debe ser aprovechado pedagógicamente. Preguntas infantiles como: ¿Por qué el sol sale por el este? o ¿por qué el río corre hacia abajo? son interrogantes que, si bien aparecen sencillas, requieren de una capacidad de explicación razonable de parte de los adultos. Los adultos, por las distintas actividades que desarrollan, han perdido esta capacidad de asombrarse ante la realidad, por consecuencia de realizar estas preguntas sencillas, por eso es que, desde la filosofía debe mantenerse encendida esta chispa inicial.
El programa “Filosofía para Niños” es un método pedagógico que permite a los mismos niños buscar respuestas racionales y justificadas a preguntas importantes sobre temas como: ¿Qué es la amistad?, ¿qué es la libertad?, ¿qué es la vida?, ¿qué es la pachamama?, etc., temas complejos que pueden ser dialécticamente implementados por el profesor. Este método fue desarrollado por el filósofo Matthew Lipman (1923-2010), quien mediante la lectura de novelas filosóficas y diálogo colectivo con los niños pudo potenciar el pensamiento crítico y creativo. El presente programa fue reconocido por la UNESCO ya en 1998, de manera que en distintos países se va desarrollando programas institucionalizados sobre esta temática.
Las “habilidades básicas” como el lenguaje y las matemáticas que son la puerta de ingreso a las demás habilidades cognitivas, pueden ser fortalecidas por la filosofía. Estas habilidades deben ser reforzadas con las herramientas del pensamiento lógico y creativo. Mediante la lectura de textos infantiles, los niños y las niñas, pueden adentrarse en el mundo de los significados de las palabras con los cuales pueden realizar inferencias. Una oración como “Los paceños son trabajadores”, puede permitir inferir que “Wara (paceña) es trabajadora”. Mientras que mediante la resolución aritmética como la suma 4+4=8 permite desarrollar el razonamiento matemático. En ambas disciplinas se requiere del apoyo de la filosofía, en particular de una rama de la filosofía, a saber: la lógica.
La lógica es la disciplina que tiene por objeto de estudio a los pensamientos. La lógica permite desarrollar habilidades como la inferencia, deducción, inducción, análisis, síntesis, analogía, entre algunas de las habilidades de razonamiento. Mathew Lipman ha desarrollado una bibliografía especializada para desarrollar estas habilidades en niños, en particular en la novela filosófica “El descubrimiento de Harry”, para niños de entre 10 y 11 años, en el que puede encontrarse el siguiente ejemplo de aplicación de la lógica a la vida cotidiana:
“-Pues, como le digo, señora Stottlemeier. Esa…, la señora Bates, que acaba de hacerse se la Asociación de Padres, cada día le veo entrar en la tienda de licores. Y ya sabe usted lo preocupada que estoy con esos desgraciados que no pueden dejar de beber. Cada día los veo en la tienda de licores. Así que…no sé si la señora Bates no será, ya sabe usted…
-¿Si la señora Bates es como ellos? – preguntó la madre de Harry, diplomáticamente.
La señora Olson asintió. De pronto, algo hizo “clic” en la cabeza de Harry.
-Señora Olson-dijo-, sólo porque, según usted, todos los que no pueden dejar de beber son personas que van a la tienda de licores, todos los que van a la tienda de licores no tienen por qué ser personas que no pueden dejar de beber.
-Harry-dijo su madre-, esto a ti no te importa y, además, estás interrumpiendo.
Pero Harry vio en el rostro de su madre que estaba satisfecha con lo que había dicho. Así que se sirvió en silencio un vaso de leche y se sentó a beberlo, sintiéndose más contento de lo que había estado hacía días”.
Fortalecer el razonamiento lógico mediante situaciones concretas de la vida cotidiana facilita el desarrollo de habilidades lógicas. “Cuando se anima a los niños a pensar filosóficamente, el aula se convierte en una comunidad de investigación” dice Lipman. Los niños pueden desarrollar habilidades para resolver interrogantes utilizando evidencias y razonamientos, pero de manera colectiva en el aula, con la orientación adecuada del profesor.
Utilizar recursos didácticos como cuentos, novelas, películas, pero fundamentalmente hechos de la vida cotidiana, son herramientas fundamentales para adentrarse a temas complejos de la filosofía. Obras literarias como “Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll pueden permitir reflexionar sobre temas ontológicos de la realidad; “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry puede permitir reflexionar sobre temas axiológicos como el amor y la amistad.
La aplicación al contexto boliviano podría realizarse revisando distintas obras literarias. Por ejemplo, la novela infantil “Ellos no tenían zapatos…” de Antonio Paredes Candia, donde se describe la vida de niños trabajadores de la calle, sobresaliendo dos adolescentes, Margarita que no pudo bailar en el Gran Poder, por lo que Germán su pretendiente, tiene esta reacción: “-Acaso no eres gente, todas las personas para ser gentes tienen que bailar, mi padre ha dicho esa mujer no debe ser gente, por eso no quiere bailar, sólo el perro no baila”. Este pequeño diálogo nos puede dar pie a realizar un análisis lógico del discurso que puede muy bien ser aprovechado como recurso didáctico por el profesor.
Aplicar el “diálogo filosófico” en base a la literatura boliviana, a la manera como lo haría en su tiempo Sócrates con sus discípulos, podría muy bien constituirse en un recurso pedagógico para desarrollar el pensamiento crítico y creativo que tanto requiere la educación boliviana en el nivel primario.
(*) Abdón Zárate Fabián es filósofo, abogado, agricultor y futbolista. Dedicado a la docencia universitaria, investigación científica y servicios de consultoría. Hace muchos años atrás se desenvolvió como voluntario en la Fundación La Paz, colaborando con el programa “apoyo pedagógico” a niños y niñas trabajadores de la calle, donde pudo ver la necesidad de implementar un programa como el que se propone en el presente escrito.